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Orígenes del Tarot

La contribución de un coleccionista advertido

Jean VERAME o la búsqueda de lo extraordinario

Famoso por sus intervenciones monumentales en los desiertos del Sinai , Tibesti, Norte-Atlas, entre otros, la búsqueda de lo extrordianario ha llevado Jean Verame a interesarse por la historia de los juegos y de los objetos que éstos engendraron.

Desde hace más de cuarenta años, como coleccionista apasionado por el tema junta naipes y juegos en general y nos revela el fruto de sus propias investigaciones sobre la dimensión tanto histórica como lúdica y social de éstos a lo largo de cuatro libros.

Sus recientes investigaciones históricas sobre cartas del Tarot lo llevaron a varios museos de la ciudad de Aviñón (Avignon,Vaucluse, France), que fue centro del mundo cristiano durante el siglo XIV, incitándolo a proponer una nueva hipótesis sobre su origen. Jean Verame se apoya en numerosos elementos rara vez examinados hasta el día de hoy como hubiesen debido serlo.

Orígenes del Tarot : la hipótesis aviñonesa

Dígase lo que se diga, ecríbase lo que se escriba, no se sabe NADA sobre el origen de las cartas del Tarot. Los historiadores italianos investigaron el tema pero, al ver que no podrían remontar hasta su fuente primera, sólo se preocuparon por lo que tenían a su alcance , es decir esencialmente los Tarots Visconti (aproximadamente fechados entre los años 1430 y 1450) y otras cartas dispersas.

Aludo aquí a historiadores de arte, por cierto muy sutiles, pero que desafortunadamente abandonaron sin tardar una investigación que les pareció vana. Dado que dichas cartas se encontraban en Italia (algo lógico ya que se destinaban a las familias Visconti y de Este) dedujeron que estos naipes sólo podian ser creados por pintores de la misma región. Por consiguiente, concluyeron que el Tarot había nacido en el Norte de Italia y que finalmente lo importante sólo radicaba en descubrir a los autores de aquellas cartas.

Así es como todos se pusieron a estudiar y comparar las técnicas de distintos pintores, sin hacerle caso a la influencia altamente gótica de aquellas estampas iluminadas. La primera mitad del siglo XX, pues, dio lugar a un sin número de afirmaciones, denegaciones e infirmaciones. Más tarde, tras la batalla de los nombres de los posibles autores, vino la guerra de las fechas. Todos aquellos nombres acompañados con puntos de interrogación prudentes ya que resultaba imposible obtener una conclusión documentada. Sin embargo y para simplificar, el tarot acababa por ser italiano aunque eso implicara pasar por alto varios enigmas, nunca resueltos, y ciertas incoherencias.

Como nadie hasta hoy parece haber estudiado en su globalidad no tanto la pintura de la Edad Media sino más bien las iluminaciones y las miniaturas de aquel período, me parece útil abrir un nuevo campo de investigación.

Aviñón fue, a lo largo del siglo XIV, desde 1305 hasta 1403, el centro de Europa y del mundo cristiano, sede de los Papas que acogieron a numerosos cardenales , sacerdotes y cortesanos. La ciudad atrajo también a miniaturistas parisinos, así como a múltiples artistas venidos de Flandres, Isla de Francia, España, Mosela, Italia del Norte, de Inglaterra e incluso más allá... Aviñón, como ciudad del Comté Venaissin y parte del Santo Imperio Romano Germánico, llegó pues, a lo largo de un siglo, a poseer millares de dibujos, bosquejos, esbozos de todos tipos, en negro, bistre y de color.

Cliquez pour agrandirEn aquella época circulaban gran cantidad de elementos simbólicos e imágenes con figuras alegóricas destinadas a un pueblo analfabeto en su gran mayoría. Vidas de Jesús, María, santos; pero también viñetas educativas, sacadas tanto de la Antigüedad como del mundo cristiano. En Provenza se las llamaba nahipi, y también ybes o ybys, como los naibis para niños en Italia, que dieron lugar a la palabra naipes en España. Entre todas estas imágenes, unas fueron introducidas en las barajas y se convirtieron en los triunfos del Tarot. ¡ Y no faltaban las posibilidades de selección para armar un juego ! Sobre una lámina del siglo XV (Fig.1) se descubrieron cincuenta figuras entre las cuales se pueden ver, además de los triunfos del Tarot : la Lógica, la Retórica, la Teología, la Miseria, el Tiempo, la Prudencia, la Caridad, la Esperanza, la Razón, la Melancolia…y también a Mercurio, Venus, Apolón, Jupiter, Caliope, etc… Todos podrían perfectamente sustituir a la Templanza, al Mundo, a los Enamorados, a la Torre , a la Fuerza, a la Luna, al Sol …etc. Es necesario leer las obras de Christine de Pisan y hasta Le Cœur d’Amour Epris de René d ’Anjou (el Rey René) donde, además de la Templanza, la Fuerza, la Fortuna, o sea todos los triunfos ya conocidos, encontramos la Virtud, la Razón, la Esperanza, la Melancolia, el Vicio, la Pereza, el Amor, la Castidad, que hubieran podido también ocupar el lugar de los triunfos existentes.

Cliquez pour agrandirCliquez pour agrandirMás aún : en el Museo del Petit Palais en Aviñón, se pueden observar frescos procedentes de una mansión de Sorgues, a unos diez kilómetros de la ciudad papal. Uno de ellos representa a un «Valet de perro» (Fig.2). Estos frescos fueron realizados entre los años 1360 y 1380. También, en Villeneuve-lez-Avignon, enfrente de Aviñon pero del otro lado del Ródano, se puede ver a otro «Valet de perro» (Fig.3), pintado como el primero durante la presencia de los Papas. Ahora bien, el Loco de los Tarot siempre lleva un perro pegado a su pierna. Y más aún : existen muchísimos Valets de perros en las barajas hechas en Marsella, Aviñon, Paris, Lyon, Rouen, Estrasburgo. Así como también los hay en las barajas con figuras francesas editadas en Bruselas, Munich, Dusseldorf, Viena, Praga, Liechtenstein (Fig.4). Por lo general son Valets de picas (Fig.5 y 6), pero los hay con otros símbolos (Fig.6). Casi no se encuentran nunca en las barajas italianas, excepto en el Loco procedente del Tarot de Marsella.

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Fig.4 : Locos hechos por Noblet, Sarton, Rochias

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Fig.5 : Valets, barajas de Paris et d’Eteilla

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Fig.6

Cliquez pour agrandirLa carta más antigua conocida es la que forma parte de la serie llamada « de Goldschmidt », del nombre del coleccionista que poseía nueve cartas de aquel mazo, pintadas sobre pergamino y que supuestamente son provenzales. ¡ Aquel mazo incluye, además del Valet de perro (Fig.7), un cinco de bastos, un as de copas y otro de oros ! Eran los símbolos que se usaban en el Sur de Francia en aquella época. Sin embargo, teniendo en cuenta que nada estaba institucionalizado en el siglo XIV, cuando nacieron los naipes, y que todavía imperaba una libertad total de creación (basta con examinar las barajas hechas a mano de la Caza de Ambras, o la de Stuttgart o también el Loco de la otra baraja Visconti que se encuentra en la Universidad de Yale), se puede afirmar que el Tarot no pudo ser creado de una sola vez y por un solo pintor, sino que se introdujeron poco a poco algunas figuras, con el mero objetivo de hacer el juego más complejo.
 
 
Fig.7 : Valet Goldschmidt

Estas imágenes, de origen y aspecto diferentes, se convirtieron en triunfos, como lo confirman los numerosos ejemplares encontrados en las bibliotecas de los reyes franceses Carlos V y Carlos VI. Pero, para los que opinan que el Tarot fue inventado como por arte de magia por un pintor único, a pesar de que su estilo es parecido a las iluminaciones, resulta problemático el hecho de que el pintor al que atribuyen la « invención » del Tarot es esencialmente conocido por ser autor de frescos.

Cliquez pour agrandirConviene ahora recordar el inmenso éxito, en toda Europa, del Libro de la Caza, de Gastón Phoebus, cuyo ejemplar más hermoso fue realizado a principios del siglo XV, el siglo mismo del desarrollo supremo del arte de la iluminación, apoyado a la vez por los Duques de Berry, de Borgoña y de Bedford. Aquel manuscrito (N°616 de la Biblioteca Nacional de Paris), lleva ilustraciones con fondos guiloches como se suelen encontrar en muchísimos manuscritos anteriores, realizados por iluminadores aviñoneses a fines del siglo XIV. Y cabe recordar que, en el momento en que fue iluminado aquel manuscrito, los distintos artesanos trabajaban de modo colectivo y no firmaban sus creaciones. Fuera lo que fuese y para volver al tema de los Valets y Locos acompañados de un perro, un famoso coleccionista inglés de finales del siglo XIX, George Clulow, poseía naipes que estimaba ser de origen provenzal y que eran para él los más antiguos de Europa. Se trata de dos Valets, de picas y de tréboles, con un perro pegado a su pierna (Fig.8). Pero un sin número de estos Valets y Locos existen en decenas y decenas de barajas (Fig.5 et 6).

Otro descubrimiento : en todo Tarot, sea cual fuera, se podrá comprobar que la Emperatriz, y a veces el Emperador, llevan un « águila » sobre el blasón (Fig.9). Si bien Aviñón formaba parte del Santo Imperio Romano Germánico, cuyo emblema es el águila, en realidad se trata de… un gerifalte. Pues este ave fue el emblema tradicional de Aviñón hasta que la Reina Jeanne vendiera esta ciudad al Papa Clemente VI en 1348 (Fig. 10).

Cliquez pour agrandirCliquez pour agrandirCliquez pour agrandirCliquez pour agrandirFig.9

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Y si uno visita la mansión edificada entre 1340 y 1350 para el Cardenal Ceccano (hoy convertida en Mediateca Municipal), puede comprobar que los blasones rematados con arcaduras, que adornan los muros de la antigua sala de recepción del primer piso, representan el gerifalte (Fig. 11).

Cliquez pour agrandirEn 1403, el último Papa de Aviñón, Pedro de Luna, llamado Benedicto XIII, huye disfrazado del Palacio para refugiarse en Chateaurenard. A partir de 1398, el fin del papado causa una verdadera desbandada, vaciando la ciudad de la mayoría de su población que se llevó todo lo pudo y lo dispersó por toda Europa…Pero estos nuevos indicios deberían dar paso a nuevas pistas de investigación.
 
Desgraciadamente, todos los archivos de aquella época fueron destruídos en 1790 – 1791, durante la guerra de anexión de la ciudad papal al Reino de Francia.

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Algunos datos históricos para apoyar esta hipótesis.

En los entornos de Aviñón, en las pequeñas ciudades de Sorgues y Entraigues, se cuentan, ya desde el siglo XIV, un gran número de molinos dedicados a la fabricación del papel . Una acta notarial redactada en Aviñón, el 15 de Enero de 1431, nos indica que un artesano que explotaba molinos en los entornos dela ciudad, vendió a unos mercaderes italianos toda su producción de papel, incluyendo papel para la fabricación de naipes (Ver Nota 1).

La existencia de talladores de moldes ya queda comprobada tanto en Dijon, en 1393, como en Ulm, en 1398, o en Florencia, así que Aviñón, capital del mundo cristiano, no puede no contar con sus propios talladores de moldes para naipes. El Papa Clemente V preconizaba la difusión de imágenes santas. El primer naipero aviñonés conocido, nombrado en un registro notarial, era mercero desde 1419 y, en otra acta de 1439, se le designa como « factor cartorum », luego como « factor cartorum et pictor », dos oficios compatibles en el siglo XV (Ver Nota 2) . Se puede suponer que una parte de la producción de los fabricantes de cartas se vendía en la región misma e incluso en Lyon (Ver Nota 3). Existe de por cierto un documento, fechado de 1337 y descubierto en la Abadía San Victor en Marsella, en el que se puede leer que se prohibía « jugar con hojas de papel », antiguo nombre para designar las cartas.

Petrarque se instala en Aviñón de 1312 a1354 y, al volver a Italia, compone su obra Triunfi, nombre que se da precisamente a los triunfos del Tarot.

La palabra « taraux » se conoció por primera vez en 1505 y precisamente en Aviñón. Se sabe ahora que la palabra « tarocchi », cuyo origen no reconocen los italianos, procede del Sur de una zona situada en la rivera derecha del Ródano ; una región, pues, que todavía no formaba parte del reino de Francia (Ver Nota 4).

Cuando examinamos las escasas barajas que llegaron hasta nosotros ( « La Caza en la Corte de Ambras; la baraja llamada de Stuttgart ; las cartas llamadas de Goldschmidt ; las que fueron regaladas a la familia Visconti ; o las llamadas de Carlos VI ) se nota que en todas prevalecía la fantasía. Encontramos reyes de flores, damas de loros, valets de granadas, a pie o a caballo ; series de animales ; mezcla del mundo sacerdotal y civil ; elementos simbólicos y figuras alegóricas… Todas reflejan la increíble fantasía de aquella época, como lo atestiguan centenares de iluminaciones y miniaturas hechas tanto en Francia, territorio real, como en Aviñón, territorio papal.

Obras de referencia

Nota 1 - H.CHOBAUT, Les Maîtres-Cartiers d’Avignon du XV è Siècle à la Révolution, en Mémoires de l’Académie de Vaucluse, cuarta serie, Tomo IV, 1955, indica : « La industria del papel se remonta en la región a la segunda mitad del siglo XIV ».

Nota 2 - H.CHOBAUT , op.citado : « El primer fabricante de cartas conocido...era mercero, pintor y naipero a la vez. Estos tres oficios son próximos en el siglo XV, como lo podremos constatar con frecuencia. No hemos de olvidar que en aquella época los merceros vendían naipes, y que éstos muchas veces estaban pintados a mano...(...) Al final del sigli XV, los fabricantes de cartas de Aviñón, tanto como los pintores, formaban parte de la cofradía de San Lucas, una nueva prueba de la proximidad de estos dos oficios ».

Nota 3 - H.CHOBAUT , op.citado : « El 15 de enero de 1431, Bernard de Guillermont, fabricante de naipes..., que alquila molinos en Entraigues y Sorgues, vende a dos comerciantes italianos instalados en Aviñón toda su producción de papel, entre otro para naipes, para el año siguiente ».

Nota 4 - Archivos Departamentales de Vaucluse, 3E/1139, fol.246 v-247, 6-XIII 1505.

Francesca MANZARI : La Miniatura ad Avignone al tempo dei Papi.

Bibliografía de Jean Verame :

Les Merveilleuses Cartes à Jouer du XIXe Siècle, Paris, Nathan, 1989.
La Toma del Cielo y de la Tierra, Vitoria, 2003.
Sublimes Cartes à Jouer, Editions du Félin, Paris, 2007.
Les Très beaux Objets du Jeu, Editions Face&Dos, Paris, 2014
International Playing Cards Society, Volume 44, London, July-Sep. 2015

Obra artística : www.jeanverame.com

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Texto de Jean Verame sintetizado por Agnès Barbier (Conservadora del Museo Francés de los Naipes)- Ilustraciones encartadas por Marion Lamy